BRASIL NO DEBE ENGAÑARSE CON GANANCIAS TEMPORALES DEL CONFLICTO ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA

BRASIL NO DEBE ENGAÑARSE CON GANANCIAS TEMPORALES DEL CONFLICTO ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA

05/09/2019 08h57

Un "Ciudadano del Mundo" está al comando de la División de Agricultura y Commodities de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en uno de los momentos más conflictivos de las relaciones económicas entre los países que lideran la producción global de riquezas. Originario de Ghana, Edwini Kessie tiene pasaporte australiano, ha negociado tratados comerciales en el Pacífico, obtuvo una maestría en derecho en Canadá y un doctorado en Bélgica.

Durante 24 años en la OMC, Kessie evalúa que, en el actual choque de las dos mayores economías mundiales, que también son el mayor consumidor de bienes agrícolas (China) y el mayor exportador (EE.UU.), todos los demás países pueden terminar perjudicados. Y Brasil, temporalmente beneficiado, no debe engañarse. "Hasta ahora, los países del Mercosur se han beneficiado (...) pero existe el riesgo de que el ambiente se deteriore aún más y comprometa el crecimiento global", advierte Kessie, que estará en Brasil esta semana (5 y 6/09) para hacer la conferencia inaugural del 7o Foro de Agricultura de América del Sur, auspiciado por el periódico Gazeta do Povo. Antes de venir al país, habló con el cuaderno de agroindustria de Gazeta do Povo.


En la actual guerra comercial entre China y Estados Unidos, la agricultura está bajo un fuego cruzado. ¿Las bajas sólo están entre los dos contendientes o los efectos negativos pueden terminar extendiéndose?

Edwini Kessie: Teniendo en cuenta que los aranceles de represalia de China se dirigen principalmente a las exportaciones agrícolas estadounidenses, lo que llevó a los Estados Unidos a proporcionar subsidios significativos a sus agricultores, se puede decir que la agricultura, sí, quedó en medio de la guerra comercial. Obviamente, los impactos de esta guerra serán sentidos no sólo por Estados Unidos y China, sino por otros países no involucrados en el conflicto. Ya hemos visto que el FMI, la OMC y la OCDE han revisado las proyecciones a la baja del crecimiento del comercio y de la economía mundial como consecuencia de varios vientos contrarios, incluida la guerra comercial entre las dos economías más grandes.

Aunque los países del MERCOSUR se hayan beneficiado a corto plazo, aumentando varios de sus envíos agrícolas a China, la continuidad de las tensiones en el sistema multilateral de comercio, si no se enfrenta, podrá afectar negativamente las proyecciones de crecimiento de la región, y más específicamente en los mercados agrícolas, debido al aumento de las incertidumbres y al riesgo de multiplicar las subvenciones y las medidas proteccionistas. Los países del Mercosur se encuentran entre los mayores partidarios del sistema multilateral de comercio y espero que puedan desempeñar un papel de liderazgo en los esfuerzos para resolver las tensiones y permitir que el comercio cumpla su papel natural de motor del crecimiento de la economía global y la mitigación de la pobreza.


¿No sería la propia OMC una especie de rehén en esta guerra, ya que los Estados Unidos se han negado a respaldar a los miembros de su órgano de apelación? ¿Eso no pone en peligro el trabajo y el papel de la institución?

Debo comenzar señalando que la crisis del Órgano de Apelación existía antes de la imposición de aranceles unilaterales entre los Estados Unidos y China. Los Miembros de la OMC están unidos en la creencia de que una fórmula de solución de conflictos bien establecida es clave para garantizar la seguridad y la previsibilidad del sistema multilateral de comercio. Es en este escenario que los países miembros del MERCOSUR están trabajando arduamente con otros países, como Canadá, Australia y el bloque europeo, para resolver la crisis del Órgano de Apelación. Aunque no sabemos si habrá una solución hasta diciembre de este año, cuando sólo quedará un juez en el colegiado, creo que todos continuarán trabajando incansablemente para encontrar una solución y salir de esta crisis.


El MERCOSUR y la Unión Europea están a punto de llegar a un amplio acuerdo de libre comercio. La cuestión medioambiental, sin embargo, se convirtió en un punto de fricción. Brasil aduce que está haciendo su parte para proteger la Amazonía y el medio ambiente, lo que es impugnado por ONGs y países europeos, en vista de la elevación de las tasas de deforestación y los incendios forestales. ¿Podría la OMC ayudar a nivelar el terreno de la negociación en este enfrentamiento, o sólo podrá actuar si es provocada por un país miembro?

Se trata de una cuestión que no está directamente relacionada a la labor de la OMC. Pero es bueno decir que varios países miembros creen que la protección del medio ambiente y la liberalización del comercio no son mutuamente excluyentes, y ambas pueden perseguirse simultáneamente. El acuerdo de libre comercio negociado entre el MERCOSUR y la Unión Europea se encaja en una de las excepciones a la cláusula de la "nación más favorecida" dentro de la de la OMC. Al igual que otros tratados comerciales entre bloques, las partes tendrán que notificar el Acuerdo a la OMC que examinará si todo cumple las normas de la organización. Aunque los Miembros de la OMC tienen la prerrogativa, dentro de ciertos límites, de restringir el comercio por cuestiones ambientales, en este caso la situación es muy diferente. En mi opinión, el debate implica puntos no vinculados al comercio lo que puede influir en la ratificación o promulgación del acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea. Se trata de una cuestión que escapa del ámbito de aplicación de la OMC.


En la actualidad, los países del Mercosur representan el 54,6 por ciento de la soja, el 34 por ciento del maíz comercializado en el mercado internacional, y el 23,5 por ciento de los envíos de carne. ¿Puede el aumento de las medidas proteccionistas afectar negativamente las cifras del MERCOSUR y afectar sus exportaciones en un futuro próximo? ¿Las tensiones comerciales actuales forman parte de un escenario normal?

Hasta ahora, los países del Mercosur se han beneficiado de las tensiones comerciales entre estadounidenses y chinos, aumentando los envíos al país asiático. Sin embargo, existe el riesgo de que el entorno comercial se deteriore aún más y comprometa el crecimiento global, afectando las exportaciones del propio MERCOSUR. En la agricultura, la continuidad de esa situación puede aumentar las incertidumbres en el mercado y desencadenar una serie de apoyos y medidas proteccionistas adicionales a los agricultores, que afectan negativamente las economías más eficientes en el área agrícola, como los países del MERCOSUR. Hoy estamos experimentando tensiones comerciales sin precedentes en la historia del GATT y también en la OMC. Es importante que se resuelvan lo antes posible. Un sistema multilateral reforzado puede impulsar la economía mundial y permitir un aumento de las exportaciones agrícolas.


En los próximos años, ¿cuál debe ser la tendencia del comercio mundial? ¿Cree que los países del Mercosur prosperarán, se estancarán o retrocederán?

A pesar de la falta de progreso en las negociaciones agrícolas de la OMC, el comercio internacional de productos agrícolas, excluyendo las ventas internas en la Unión Europea, aumentó de 750 mil millones de dólares en 2010 para 1 billón de dólares en 2017. En los próximos años, la proyección es batir el récord de 2017. Esto me deja optimista sobre las perspectivas de crecimiento de los países del MERCOSUR. Entre 2000 y 2015, la participación global del Mercosur en las exportaciones agrícolas aumentó de menos del 9% para 12%. En términos de valor, quintuplicaron y alcanzaron más de 130 mil millones de dólares. De hecho, la FAO y la OCDE, en su reciente estudio de proyecciones a mediano plazo, han confirmado que la región debe aumentar sus exportaciones, mientras que otras partes del globo, en particular África y China, comprarán más productos alimenticios. Por lo tanto, el futuro es prometedor para los países del Mercosur, siempre y cuando adopten políticas apropiadas y trabajen con otros países para fortalecer el sistema multilateral de comercio basado en normas claras.